PLAN PASTORAL FAMILIAR 2007- 2010

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Arciprestazgo de San Juan Bautista

El servicio a la familia cristiana constituye una de las tareas fundamentales de la Iglesia (Cf. CEE, Directorio de pastoral Familiar, 1). La mejor manera de cumplir ese servicio es proponer caminos que permitan a la familia alcanzar su plenitud de vida humana y cristiana (Cf. CEE, La Familia santuario de la vida y esperanza de la sociedad, 177).

Nos disponemos a planificar y estructurar este servicio pastoral en nuestro arciprestazgo, proponiendo caminos, que nos permitan acompañar a las familias en su misión de ser portadoras de la Buena Noticia de Jesucristo.


I.- Punto de partida.-

1.1.- La situación actual de la familia.

Los profundos cambios sociales de nuestro tiempo afectan también de modo importante a la familia. Se está dando un cambio radical en el modelo de familia, y no faltan quienes hablan de crisis de la familia e incluso de la desintegración de la misma institución familiar.

- Hoy, la tendencia a considerar el matrimonio y la familia como un asunto puramente privado es inevitable.
- Se da el paso de la familia plurigeneracional a la familia “nuclear”, formada exclusivamente por los padres y los hijos. Los abuelos parecen no tener sitio en las familias modernas y frecuentemente cuando viven en ellas, “estorban”.
- Ha cambiado, en buena parte, el modo de entender y vivir las mutuas relaciones tanto en la misma pareja como entre padres e hijos. La promoción cultural y laboral de la mujer ha introducido un talante más igualitario en la relación entre los esposos y la distribución de las tareas del hogar. Por otra parte, la comunicación entre padres e hijos se desarrolla en un marco menos autoritario y más dialogante.
- Ya no se reconoce socialmente al matrimonio como único lugar propio para la generación de nuevas vidas humanas y, a la vez, el del valor y la estima del hijo como un don para la familia y también para la sociedad. Actualmente existe, con mayor o menor aceptación social, la procreación de la persona al margen del matrimonio o de la convivencia en pareja
- Se está dando un fenómeno relativamente reciente entre nosotros. Podríamos definir como el de un crecimiento de la dependencia de los hijos respecto de los padres y de la familia a la que pertenecen.
- Por diversas razones socio-políticas y culturales y en general, el rol de la familia se ha reducido notablemente, cediendo el campo a factores externos y sociales que han irrumpido en el ámbito de lo que hasta ahora había venido siendo propio de la intimidad y la competencia de las familias.
- Hay una gran pérdida en el ámbito de la vida familiar de las referencias religiosas y de los valores éticos que de ellas se derivan. El debilitamiento de la fe y el fenómeno de la increencia hacen mella en las familias, con las consecuencias que se derivan para la transmisión de la fe en el ámbito de la propia familia.

Nos alegra:

- El testimonio de muchas familias que, sin muchos estruendos, hoy procuran vivir en un clima de amor y de colaboración, educando sana y cristianamente a sus hijos.
- La mayor estabilidad económica de la familia.
- La igualdad reinante entre los miembros de la familia.
- La incorporación de la mujer a la vida profesional.
- El creciente nivel cultural en las familias.
- …

Nos duele y preocupa:

- El desconcierto y la desorientación de los padres en las actuales circunstancias.
- La incidencia de la sociedad de consumo en las familias, y el individualismo competitivo que les marca.
- Las familias rotas, divididas y debilitadas.
- La situación económica de muchas familias.
- Las enfermedades y las nuevas pobrezas familiares: soledad, depresión, etc.
- La promoción de determinadas concepciones que inciden negativamente en la concepción del matrimonio y de la familia.
- La ausencia de la transmisión de la fe en la familia.
- …    

1.2.- Nuestra concepción sobre la familia.

 Hemos de partir afirmando que la familia es una institución histórica y, por tanto, no existe, ni ha existido, ni puede existir un solo modelo de familia. Desde esta visión la crítica de un solo modelo histórico de familia no tiene por qué ser equivalente al rechazo de la institución familiar.

 En el evangelio no encontramos un modelo de familia, universalmente válido para todos los tiempos y culturas. Nuestra actitud ha de ser la de buscar qué es lo decisivo para Jesús y su Reino, para ir configurando o, al menos, irnos aproximando a un proyecto de familia cristiano. Ni la costumbre del pasado ni la novedad de la última moda tienen valor decisivo para el creyente, sino la palabra del evangelio sinceramente acogida.

 Cualquier modelo de familia, que en los diferentes contextos culturales se articule, deberá tener claro que la familia ha de estar al servicio del Reino de Dios, porque “a la luz de la fe y en virtud de la esperanza, la familia cristiana participa, en comunión con la Iglesia, en la experiencia de la peregrinación terrena hacia la plena revelación y realización del Reino de Dios” (F.C. 65). “Su misión debe ponerse al servicio de la edificación de la Iglesia y de la construcción del Reino de Dios en la historia” (F.C. 71).

¿Qué es por tanto, la familia? Juan Pablo II nos dijo que ella es el icono más elocuente de la Trinidad (cf. FC 11). El amor dado y recibido en la familia permite experimentar el amor de Dios y la apertura a un amor universal que desborda los límites del propio hogar.

La comunidad familiar surge del pacto de unión de los cónyuges, es la íntima comunión de vida y amor, abierta a la procreación de nuevas personas, así como su dignidad de “Iglesia doméstica” y su participación en la misión de la Iglesia  y en la vida de la sociedad (cf. Juan Pablo II, Ecclesia in Europa, 90)

“La familia es la primera sociedad natural, la célula primera y fundamental de la sociedad. Desempeña en la sociedad una función análoga a la que la célula realiza en un organismo viviente. A la familia está ligado el desarrollo y la calidad ética de la sociedad. La familia es, en verdad, el fundamento de la sociedad” (CEE. Directorio de Pastoral familiar, 236). En el Catecismo de la Iglesia Católica se puede leer: “La familia es la ‘célula original de la vida social’. Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados a don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2207)

“En la familia nace y a la familia está confiado el crecimiento de cada ser humano. La familia es el lugar natural primero en el que la persona es afirmada como persona, querida por sí misma y de manera gratuita. En la familia, por la serie de relaciones interpersonales que la configuran, la persona es valorada en su irrepetibilidad y singularidad” (CEE, Directorio de la Pastoral familiar, 237).

Por todo ello, la familia cristiana ha sido denominada por el Concilio Vaticano II como “Iglesia doméstica”, como una “Iglesia en miniatura” (Cf. LG, 11; FC, 21; GS, 19).

La familia está llamada a ser:

- Comunidad festiva y celebrativa, en diálogo con Dios (misión sacerdotal)
- Comunidad acogedora, al servicio de la persona y de la sociedad, especialmente de los más débiles  (misión real)
- Comunidad creyente y transmisora de la fe (misión profética)

1.3.- Articular una pastoral integral y progresiva.-

La pastoral familiar puede definirse como “la acción evangelizadora que realiza la Iglesia, orientada por sus pastores, en la familia y con la familia como conjunto, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino” (CEE. Directorio Pastoral familiar,  23)

 La pastoral familiar ha de ser una pastoral integral, porque en ella está en juego la globalidad de la verdad del hombre y de su despertar religioso. En su desarrollo están implicadas las claves fundamentales de toda existencia humana.

También debe llevarse a cabo una pastoral progresiva que ha de guiarse según el proceso de la vida en la que el hombre crece, en y a través de la familia, como taller de humanidad: “la familia es la escuela del más rico humanismo” (GS 52). A estas características básicas se han de ceñir todas las actividades dirigidas a la pastoral familiar para que no se conviertan en una superestructura superpuesta a la vida de las familias.

Tenemos que tener muy presente que “la primera y fundamental pastoral familiar es la que realizan las propias familias, pues, en su seno, el ser humano se va desarrollando y se hace capaz de intervenir en la sociedad” (CEE. Directorio Pastoral familiar, 235). Por tanto, la primera y fundamental estructura y protagonista de la pastoral será siempre la misma familia.

II.- Objetivos del Plan.-

 En consonancia con lo anteriormente expuesto, este Plan tiene como Objetivo general:

Acoger, animar y acompañar a los fieles de nuestra comunidad arciprestal para que  descubran y vivan su vocación matrimonial y familiar.

 Este objetivo tiene como trasfondo los siguientes criterios pastorales:

a) Pastoral de la acogida y de la misericordia. La acción evangelizadora es inviable sin el amor y la misericordia. La Iglesia, que aspira a transparentar el rostro de Jesús debe ser una Iglesia de brazos abiertos y corazón misericordioso a cada familia, sin juicios preestablecidos, cooperando con ella desde la gratuidad.
b) Pastoral de la animación y de la esperanza. Al ser la Iglesia sacramento universal de salvación hemos de emprender una acción evangelizadora en clave de animación esperanzada. Esta pastoral profética-creadora nace de  la acción de Dios a través de su Espíritu, está repleta de signos creíbles, y quiere nombrar y anunciar a Dios como noticia gozosa.
c)  Pastoral del acompañamiento. Se trata de acompañar, no de imponer o dirigir. Por tanto se trata de caminar junto a las familias con misericordia entrañable (cf. Mt. 9,36; 14,14; Mc. 1,41; 6,34; Lc. 7,13). Es un camino realizado desde la empatía y el diálogo para poder evangelizar desde dentro la realidad familiar (cf. EN 18).

Atendiendo a la triple misión de la Iglesia, pretendemos hacer operativo este Objetivo general a través de tres Objetivos específicos:

- Acompañar a las familias en su desarrollo y crecimiento familiar, y en la transmisión de la fe.
- Ofrecer a las familias espacios y herramientas que le permitan  orar y celebrar la fe.
- Contribuir a la solidaridad y al compromiso de la familia en la sociedad.

 


III.- Acciones.

 La planificación y  el desarrollo de las diferentes acciones, que han de realizarse en el arciprestazgo, requieren de la composición de un equipo animador o responsable de la pastoral familiar arciprestal, que sea quien coordine, anime, planifique y desarrolle las acciones de esta pastoral en nuestro ámbito territorial.

3.1. Acompañar a las familias en su desarrollo y crecimiento familiar, y en la transmisión de la fe.

Para pode llevar a cabo este objetivo nos proponemos las siguientes acciones:

a) Parroquias:

- Escuelas de Padres.
- Semana Parroquial de la Familia, orientada tanto al desarrollo como al crecimiento familiar.
- Campañas informativas referentes a las dificultades y a los problemas existentes en las familias de nuestras comunidades.
- Debate sobre cómo poder afrontar esas dificultades y problemas.
- Catequesis orgánicas.
- Catequesis de adultos.
- Movimientos familiares.
- Encuentros bien planificados con los padres, con motivo de las catequesis de sus hijos.
- Encuentros y cursillos prebautismales (Habrá que replantear estos encuentros desde una acción misionera).
- Grupos de novios
- …

b) Arciprestazgo:

- Estudio en el equipo sacerdotal y en el consejo pastoral arciprestal sobre la transmisión de la fe hoy.
- Cursillos prematrimoniales (en el arciprestazgo debería hacerse un replanteamiento de los cursillos prematrimoniales a luz de quiénes están siendo hoy los destinatarios).
- Encuentros-reflexión con todos los agentes de la pastoral familiar y con los movimientos familiares sobre la transmisión de la fe.
- Ciclo de conferencias o mesas redondas sobre la transmisión de la fe en la familia.
- Encuentro de las familias.
- Folleto familiar.
- …

3.2.- Ofrecer a las familias espacios y  herramientas que le permitan  orar y celebrar la fe.

Para pode llevar a cabo este objetivo nos proponemos las siguientes acciones:

a) Parroquias:

- Celebraciones familiares con motivo de: primeras comuniones, bodas de plata o de oro, presentación de los niños bautizados, difuntos, etc.
- Elaboración de oraciones sencillas, que se entregarán con motivo de: nacimiento de un hijo, parejas de novios, enfermedades, etc.
- Lectura de la Biblia en familia.
- Encuentros de oración familiar.
- Celebración penitencial con acento familiar en cuaresma.
- Celebración del Día de los Mayores.
- Celebración festiva del Día de la Familia.
- …

b) Arciprestazgo:

 - …

3.3.- Contribuir a la solidaridad y al compromiso de la familia en la sociedad.

a) Parroquias:

- Exposición sobre la pobreza en un mundo globalizado.
- Encuentros de reflexión sobre la participación de los padres en la educación, las asociaciones de vecinos, asociaciones culturales, etc.
- Campañas solidarias, que incidan en el compartir de las familias.
- Revitalización de las Caritas.
- …

b) Arciprestazgo:

- Puesta en marcha de algún proyecto social-arciprestal para afrontar algún problema concreto de las familias de nuestro entorno.
- Campaña sobre la pobreza en la gran familia humana.
- Estudio sobre la pastoral de inmigrantes.
- Jornada o Seminario sobre cuestiones de actualidad biogenética, que están afectando a la familia.
- …

IV.- Evaluación.-

 Hay que establecer unos criterios evaluadores tanto en la dimensión cuantitativa como cualitativa de los objetivos y acciones propuestas.

 Al menos hay que hacer una evaluación anual.